Las rendijas son esos pequeños espacios que quedan entre dos cuerpos, a través de los cuales suelen irrumpir los rayos de luz. Al menos, esa es la definición que más me gusta, y la que más se acerca a la razón del nombre de este blog, que a fuerza de descuido, ha ido desdibujando cada una de las entradas con que se ha nutrido durante el sin fin de horas muertas de mis madrugadas insomnes.
Mientras espero ver las Perseidas de este agosto tan caliente y temperamental, he decidido, más por disciplina que por vocación, dar vida a todas esas palabras que pugnan por salir y eslabonarse, en un intento por volver al entrañable oficio de contar historias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario